viernes, 4 de septiembre de 2015

Chirbes: tristeza, cemento y escombros

Termino de leer "La larga marcha" de Rafael Chirbes. Había comprado este libro en una librería de Alcañiz (en uno de esos periplos por el tejido librero rural aragonés que tanto nos gusta emprender a Octavio y a mi). Lo elegí porque sabía que era un libro-acierto. Chirbes nunca defrauda. Tiene una prosa magnífica, tejida como un buen tapiz, con una urdimbre tupida, flexible y envolvente, que no deja ver a través de.

He leído a Chirbes al modo "cangrejo", comenzando por sus últimas obras ("Crematorio" y "En la orilla") y siguiendo por las primeras. Guiada por Pilar y Carles que son grandes conocedores de la obra y la persona de Chirbes (siempre gracias por las recomendaciones literarias).
De "Crematorio" y "En la orilla" solo puedo decir que son las novelas tremendas que alguien tenía que escribir para contar cómo fue la España desde los años 90 hasta 2010. Primero el espejismo del crecimiento económico y la especulación inmobiliaria, luego el espanto de la crisis. Con todo su sedimento de tristeza, cemento y escombros. Sinceramente magistral.
Leyendo "La larga marcha" he recordado "La Colmena" de Cela. Por su enjambre de personajes, por la descripción del ambiente de toda una generación humillada en la posguerra española, y la larga marcha hacia la libertad que recorren los hijos de esos humillados, con la ilusión, el descaro y la juventud de la que se privó a sus padres. 
Rafael Chirbes falleció este mes de agosto. La lectura de este libro es mi-vela-encendida, mi pequeño homenaje a este escritor tan grande y tan lúcido que se ha marchado.