martes, 18 de agosto de 2015

Señales y signos de otros tiempos

En San Asensio, un pueblo de La Rioja alavesa, fotografié esta puerta metálica. Las letras estampadas con cal blanca sobre la chapa oxidada, la ingenuidad del mensaje "Salida de tractor" nos devuelven a otros tiempos, en los que no era preciso colocar en las puertas de los garajes una señal de vado permanente. 
Sigo sin conseguir que mis vecinos dejen despejada la puerta de salida del garaje, a pesar de que pende de ella un cartel de vado permanente que mi madre paga religiosamente en el ayuntamiento. Para ellos la confianza que tenemos implica poder tocar su timbre cuando quiero salir y ellos retiran inmediatamente su coche. En cualquier momento. A cualquier hora. Para mí, la señal del vado permanente debería de ser suficiente para evitar ese gesto. Son otros tiempos, la señal y la norma han sustituido al gesto humano. 

En Calaceite (Teruel), fotografié varias puertas como esta. Supongo que esta nota manuscrita y prendida con una pinza de tender en la cortina es la lectura del contador de luz y agua. 
No sé si esta costumbre obedece a la confianza o a la desconfianza de los nuevos tiempos. En algunos pueblos, sé que las lecturas de consumos las hace un operario que llama a tu puerta de vez en cuando, y si no estás, te deja una nota indicando que tienes que leer tu contador y llamar a un número de teléfono donde un contestador recoge tu lectura. Un contestador.
El conjunto que forman la nota de papel blanco con sus tachaduras, la pinza de plástico amarillo y la cortina de ganchillo es una pequeña rebeldía contra la norma. El vecino de la casa elige el gesto humano de la escritura antes que el acto mecánico de recitar su consumo ante un contestador automático. 

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