domingo, 23 de agosto de 2015

Vivir (o sobrevivir) a orillas del Yangtsé

Estas fotografías son de Nadav Kander. Las vi ayer en la Fundación ICO (Madrid), dentro del certamen Photoespaña 015. Aunque había mucho para ver, quizá las fotografías que más me han impresionado son las monumentales instantáneas que forman la serie del fotógrafo Nadav Kander sobre el río Yagntsé.

Hagamos un poco de Geografía... el Yagntsé es el tercer río más largo del mundo; recorre toda China, drenando una cuenca de 1.800.000 Km2 y desembocando en el mar de la China oriental. En los años 90 se comenzaron a construir una serie de infraestructuras hidráulicas colosales (la presa de las Tres Gargantas y decenas de puentes) para regular el caudal del río y facilitar el cruce del mismo, ya que constituye una gran barrera geográfica en el país. Es además un río muy contaminado y de aguas muy turbias, ya que en él se produce el vertido indiscriminado de residuos de las grandes ciudades por las que atraviesa.

El Yangtsé es un río mítico, un protagonista indiscutible de la historia de su país y un ingrediente de la cultura y de las tradiciones chinas. En esta serie de fotografías el río discurre, turbio y manso, envolviendo las riberas en una niebla densa, mientras las ciudades crecen, los chinos meriendan o se bañan en sus aguas con una absoluta naturalidad. Con esa nube de contaminación parece difícil vivir a orillas del Yangtsé; la sensación de desasosiego que produce el paisaje es total. La idea bucólica y occidental del río como arteria vivificante del paisaje ha desaparecido completamente. 


En la exposición se comparaban, acertadamente, estas instantáneas con los cuadros del alemán Caspar David Friedrich. La misma extrañeza del hombre frente a la naturaleza, la misma pequeñez, pero en este caso con una dimensión contemporánea y terrible que tiene algo de apocalíptica.

Gracias Sergio y Elena por recomendarme y acompañarme a ver esta exposición cuyas imágenes son (y eso es lo bueno) difíciles de olvidar.

Fotogalería de Nadav Kander "The long river" aquí.

martes, 18 de agosto de 2015

Señales y signos de otros tiempos

En San Asensio, un pueblo de La Rioja alavesa, fotografié esta puerta metálica. Las letras estampadas con cal blanca sobre la chapa oxidada, la ingenuidad del mensaje "Salida de tractor" nos devuelven a otros tiempos, en los que no era preciso colocar en las puertas de los garajes una señal de vado permanente. 
Sigo sin conseguir que mis vecinos dejen despejada la puerta de salida del garaje, a pesar de que pende de ella un cartel de vado permanente que mi madre paga religiosamente en el ayuntamiento. Para ellos la confianza que tenemos implica poder tocar su timbre cuando quiero salir y ellos retiran inmediatamente su coche. En cualquier momento. A cualquier hora. Para mí, la señal del vado permanente debería de ser suficiente para evitar ese gesto. Son otros tiempos, la señal y la norma han sustituido al gesto humano. 

En Calaceite (Teruel), fotografié varias puertas como esta. Supongo que esta nota manuscrita y prendida con una pinza de tender en la cortina es la lectura del contador de luz y agua. 
No sé si esta costumbre obedece a la confianza o a la desconfianza de los nuevos tiempos. En algunos pueblos, sé que las lecturas de consumos las hace un operario que llama a tu puerta de vez en cuando, y si no estás, te deja una nota indicando que tienes que leer tu contador y llamar a un número de teléfono donde un contestador recoge tu lectura. Un contestador.
El conjunto que forman la nota de papel blanco con sus tachaduras, la pinza de plástico amarillo y la cortina de ganchillo es una pequeña rebeldía contra la norma. El vecino de la casa elige el gesto humano de la escritura antes que el acto mecánico de recitar su consumo ante un contestador automático.