lunes, 9 de diciembre de 2013

La Casa-Museo de Dalí en Port Lligat


Recorriendo el trazado anguloso del triángulo daliniano en la provincia de Gerona, el sábado estuve visitando la Casa-Museo de Dalí en Port Lligat (Cadaqués). Aunque la subida a pie desde Cadaqués fue larga, tarantinesca y tortuosa (merecería un post), valió la pena llegar a la recóndita cala de Port Lligat antes del mediodía y disfrutar de la visita a la casa donde vivió el artista desde los años 30 hasta 1982 con su mujer Gala. 
 
El lugar es único: una suma de pequeñas estancias laberínticas, donde lo que llama la atención es la intensa luz natural que lo baña todo. Todo el interiorismo es tan original y extravagante como lo fueron Dalí y Gala. El mobiliario, los objetos, los artilugios, las flores secas(siemprevivas que se cambian cada dos años para honrar el gusto de Gala por esta especie)...todo es un esperpento maravilloso en el que no cuesta nada imaginar a las cortes artísticas vanguardistas rindiendo pleitesía al gran Dalí (Hay un vestidor con fotografías del matrimonio recibiendo a las personalidades más dispares de la época, entre los que recuerdo a Gregory Peck, Franco, Luis Miguel Dominguín, Ingrid Bergman, los Reyes, Picasso...)
 
Por cierto, que Cher acaba de contar a The Guardian, en una entrevista concedida a sus 67 años el día en el que Dalí la invitó, junto con su entonces marido Sonny Bono y Francis Ford Coppola a una cena. No a una tranquila cena de artistas, sino a una velada orgiástica en la que Ultra Violet, la asistenta de Dalí, trataba de provocar a la cantante con un bastón de mando y Dalí le regaló a Cher un objeto erótico. Crónicas de la genialidad y el exceso.
Lo dijo él, y yo lo suscribo: "Lo único de lo que el mundo no se cansará nunca es de exageración"
 

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