lunes, 30 de diciembre de 2013

Madrid Madrid Madrid

Este fin de semana pasado estuvimos "madrileñeando", o lo que yo considero hacer ese tipo de cosas que resultan más difíciles de hacer en Zaragoza, con una mezcla de curiosidad, entusiasmo y una muy exigua dosis de postureo.

Teatro en "La casa de la portera" (espacio auténtico, esa rancia casa decimonónica; interesante la experiencia de ver teatro a tan corta distancia y en espacios domésticos; lástima que la obra, un cuento de Chejov, fuese demasiado larga y demasiado aburrida); dos exposiciones de fotografía y una instalación artística en el hermoso edificio de Telefónica (mucho edificio, buenas exposiciones, poco público comparado con la transitadísima calle Fuencarral en la que está situado el edificio); vermut en el Mercado de San Fernando (mercado de barrio reconvertido los fines de semana en moderno lugar de cañas, tapas y bailes -sí, sí, digo bailes porque allí había parejas bailando swing y lindy-hop-), otra exposición de fotografía (buenísima, qué bien que los jóvenes artistas de este país se estén volcando en la fotografía...yo que había perdido la capacidad de emocionarme ante un cuadro pintado después de 1980...pero en fotografía joven encuentro historias verdaderas) y una sesión inesperada pero curiosa de lucha mexicana en la Tabacalera (edificio industrial reconvertido en espacio de arte y creación, aunque tengo que reconocer que deambular por sus patios y bodegas cuado se hizo de noche me recordó más a las peñas húmedas de Ateca que a un lugar luminoso y óptimo para la creación artística), presentación de Fotolito books (libro digital, litografía y paper-toy en un mismo formato) en un sitio muy chulo de gestión privada llamado La Quinta del Sordo... y muchas más cosas que no caben en un post.


Gracias a S. por acogernos; a O por el aguante, a E por las recomendaciones y a M por la energía (y eso que no la vimos bailar)

Siempre que vuelvo de Madrid me siento un poco más feliz que antes de haber ido.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Lo que queda cuando se han ido las Meninas

Me produce una gran inquietud mirar este cuadro sin sus personajes. 
Parece que se hayan esfumado para la Real Cena de Navidad.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Refkektor de Arcade Fire



Comienzo la escucha de "Reflektor", el último disco de Arcade Fire, que viene precedido de una intrigante campaña de pintadas en edificios públicos de Nueva York y los Ángeles con el logo de su cuarto disco.
 
El vídeo del primer single es de Anton Corbijn...muy original
 
 

viernes, 13 de diciembre de 2013

Celebro que a mis convecinos atecanos se les haya ocurrido promocionar la cultura del chocolate, arraigada desde el siglo XIX en la localidad. Acabo de leer que mañana se celebra una curiosa jornada. Dejo la información aquí

lunes, 9 de diciembre de 2013

La Casa-Museo de Dalí en Port Lligat


Recorriendo el trazado anguloso del triángulo daliniano en la provincia de Gerona, el sábado estuve visitando la Casa-Museo de Dalí en Port Lligat (Cadaqués). Aunque la subida a pie desde Cadaqués fue larga, tarantinesca y tortuosa (merecería un post), valió la pena llegar a la recóndita cala de Port Lligat antes del mediodía y disfrutar de la visita a la casa donde vivió el artista desde los años 30 hasta 1982 con su mujer Gala. 
 
El lugar es único: una suma de pequeñas estancias laberínticas, donde lo que llama la atención es la intensa luz natural que lo baña todo. Todo el interiorismo es tan original y extravagante como lo fueron Dalí y Gala. El mobiliario, los objetos, los artilugios, las flores secas(siemprevivas que se cambian cada dos años para honrar el gusto de Gala por esta especie)...todo es un esperpento maravilloso en el que no cuesta nada imaginar a las cortes artísticas vanguardistas rindiendo pleitesía al gran Dalí (Hay un vestidor con fotografías del matrimonio recibiendo a las personalidades más dispares de la época, entre los que recuerdo a Gregory Peck, Franco, Luis Miguel Dominguín, Ingrid Bergman, los Reyes, Picasso...)
 
Por cierto, que Cher acaba de contar a The Guardian, en una entrevista concedida a sus 67 años el día en el que Dalí la invitó, junto con su entonces marido Sonny Bono y Francis Ford Coppola a una cena. No a una tranquila cena de artistas, sino a una velada orgiástica en la que Ultra Violet, la asistenta de Dalí, trataba de provocar a la cantante con un bastón de mando y Dalí le regaló a Cher un objeto erótico. Crónicas de la genialidad y el exceso.
Lo dijo él, y yo lo suscribo: "Lo único de lo que el mundo no se cansará nunca es de exageración"