domingo, 8 de septiembre de 2013

Café Niké: Oficina Poética Internacional

Ayer vimos un documental que se estrenaba en el Centro de Historias: "Café Niké: Oficina Poética Internacional". Dirigido por Nacho Escuín, presenta la historia del grupo de poetas zaragozanos que se reunía en el Café Niké a partir de los años 50: Miguel Labordeta, Emilio Gastón, Fernando Ferreró y otros muchos.
El documental me gustó mucho. Sembró en mí la inquietud de indagar sobre este peculiar grupo poético, cuyos miembros (algunos todavía vivos) constituían una hermandad literaria sin grandes pretensiones, unidos por su amor a la palabra.
Hoy he tomado estas notas curiosas:
La O.P.I., fruto de la sarcástica imaginación de Miguel Labordeta, parodiaba las estructuras burocráticas oficiales. Los poetas admitidos en la O.P.I., según su importancia, eran clasificados como jaunakos, unguejollos u opicilos, es decir, de primera, de segunda y de tercera clase.
 
Una vitalidad desbordante caracterizaba a los hombres de la O.P.I. y no sólo en el mero desarrollo de las tertulias (que podían comenzar a las diez de la mañana y concluir al cierre del café, pasada la medianoche). Ni en sus ceremoniales nocturnos de entrega de diplomas, coronas de laurel y narices postizas con gafa incorporada en jubilosos actos antiacadémicos.
 
Una ingente obra de creación deja constancia de los fértiles años de Niké para la cultura aragonesa. Se publicaron dos revistas y cuatro colecciones literarias, en definitiva, más de cuarenta libros de poesía, ensayo, narrativa, teatro, historia y crítica y el estreno o la publicación de unas quince obras dramáticas, además de la realización de veintidós películas.
 
Por cierto, el Café Niké estuvo en la calle Requeté Aragonés (actualmente calle Cinco de Marzo).
Dejo aquí un poema de Julio Antonio Gómez, miembro de la O.P.I.


Con humildad escribo
la delirante arquitectura en reposo de mi poesía,
para qué, para quién, trazo pequeñas manchas casi como
palabras que viven,
ignorando si mienten
o si su brillo surge de las tristes verdades
que a la vida aprehendieron
o esconden calladas transmigraciones o llanuras y muertes
edificadas brazo a brazo e un país con alma de naipe,
en un dominio inútil como el grito de un buzo.
 
"Prólogo para un silencio interminable", Julio Antonio Gómez, La selva y la órbita (Breve antología poética del "Café Niké"), Ediciones del Cuatro de Agosto, 2013 

No hay comentarios:

Publicar un comentario