martes, 26 de febrero de 2013

El corazón de una fábrica

Ayer visité la fábrica de BSH (Balay) Montañana. Sólo había estado antes en una fábrica, con la visita escolar de 3º  de E.G.B. en "Chocolates Hueso" de Ateca. Recuerdo los enormes tanques de pasta de caramelo de menta, las impresionantes bañadoras de chocolate...recuerdos infantiles idealizados, más cercanos a "Charlie y la fábrica de chocolate" que a la realidad de una industria productiva.
Por eso tenía un prejuicio. No sé, esperaba encontrar una de esas primitivas cadenas de la producción que se ven en Metrópolis de Fritz Lang. Un lugar sucio y desgastado, en blanco y negro. En BSH está el corazón (palpitante, vivo y ruidoso) de una factoría aragonesa que fabrica electrodomésticos para medio mundo.  Y lejos de mi prejuicio, me pareció una empresa pulcra y moderna, altamente tecnificada, preocupada por el reciclaje de sus residuos y por el ahorro energético. Pero sobre todo, y esto no es un panegírico, me sorprendió su preocupación por la dimensión humana de los puestos de trabajo.
Hace un rato, en un acto rutinario y cotidiano, he colocado los vasos y platos sucios dentro del lavavajillas.  Y me he asomado por primera vez a la cuba. Y es curioso, lo he visto de otra manera.

No hay comentarios:

Publicar un comentario