martes, 26 de febrero de 2013

El corazón de una fábrica

Ayer visité la fábrica de BSH (Balay) Montañana. Sólo había estado antes en una fábrica, con la visita escolar de 3º  de E.G.B. en "Chocolates Hueso" de Ateca. Recuerdo los enormes tanques de pasta de caramelo de menta, las impresionantes bañadoras de chocolate...recuerdos infantiles idealizados, más cercanos a "Charlie y la fábrica de chocolate" que a la realidad de una industria productiva.
Por eso tenía un prejuicio. No sé, esperaba encontrar una de esas primitivas cadenas de la producción que se ven en Metrópolis de Fritz Lang. Un lugar sucio y desgastado, en blanco y negro. En BSH está el corazón (palpitante, vivo y ruidoso) de una factoría aragonesa que fabrica electrodomésticos para medio mundo.  Y lejos de mi prejuicio, me pareció una empresa pulcra y moderna, altamente tecnificada, preocupada por el reciclaje de sus residuos y por el ahorro energético. Pero sobre todo, y esto no es un panegírico, me sorprendió su preocupación por la dimensión humana de los puestos de trabajo.
Hace un rato, en un acto rutinario y cotidiano, he colocado los vasos y platos sucios dentro del lavavajillas.  Y me he asomado por primera vez a la cuba. Y es curioso, lo he visto de otra manera.

martes, 19 de febrero de 2013

viernes, 15 de febrero de 2013

La hija del Este

Una recomendación literaria para hoy. Acabo de terminar "La hija del este", de Clara Usón (Seix Barral, 2012). Fascinante. Esta novela se basa en un hecho real, el suicidio de la hija del general serbio Ratko Mlädic. A partir de este hecho se contruye una historia donde se mezclan la ficción y la cruda realidad de la guerra en los Balcanes. El día a día de la estudiante de medicina Ana Mlädic, mientras su padre ordenaba matanzas contra los bosnios-musulmanes de Sarajevo y Srebrenica. Me ha venido bien, recordar esta guerra tan compleja para poder contarla.
Por cierto, Ratko Mlädic fue detenido en Belgrado en 2011, tras permanecer  16años fugado, y conducido ante el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia, acusado de genocidio, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. Su juicio todavía no ha concluido.
 
 

miércoles, 6 de febrero de 2013

Los miserables

Hay rituales que perpetúo a pesar de la crisis. Uno de ellos es ir al cine para ver esa-clase-de-películas-pseudohistóricas que tienen mucha forma y tal vez poco fondo, pero que "hay que verlas en pantalla grande". Nos juntamos las dos Anas, para mantener viva esa fascinación por la indumentaria y po la ambientación histórica que nadie comprende ni comparte. Y vemos auténticos vodeviles. Ayer vimos "Los miserables", y fue del todo impresionante. Una apoteosis de música, color y movimiento. Una epopeya que te saca del cine con ganas de haber sido francés en 1830. Y de haber conocido al magnánimo Jean Valjean (espectacular Hugh Jackman), al malvado Javert (Russel Crowe), a la bellísima Fantine (Anne Hathaway) y a la encantadora Cosette. Como buenas historiadoras dudaremos de su rigor histórico-literario, pero como grandioso entretenimiento funciona y emociona.

PD. En el trailer anunciaban el próximo estreno de una pomposa versión de "Anna Karenina" con Keira Knightley. Que promete.

martes, 5 de febrero de 2013

Bares de viejos

El otro día hablábamos entre los amigos de los "bares de viejos", todo un fenómeno urbano en tiempos de crisis. Sergio comentaba que en Madrid, "el Beni" era toda una institución, que hasta te cogías tú el quinto de cerveza en una cámara que había fuera de la barra, y que siempre te echaban algo de comer (y gratis). Octavio y Marian hablaban del "Bonanza" de Zaragoza y del "Linares", dos lugares muy bizarros donde igual te servían un bocadillo de calamares, que un vino, que un cubata (cubata, qué de los noventa suena esa palabra. Ahora los chavales dicen "copa"). Me vienen a la cabeza muchos "bares de viejos". En Zaragoza "el Tobazo", "el Artigas"; en Calatayud "el Trébol", "el Minibar"; en Ateca, inolvidables, "el Polillo" y "el Niza".
 
Señas de identidad de un bar de viejos: no hay música, el suelo es de terrazo, la barra es de chapa metálica y siempre está húmeda por los cercos de las cañas, en las paredes hay zócalos de madera, no hay papeleras por lo que el suelo está lleno de servilletas arrugadas y palillos, si dan de comer suele oler mucho a frito, los baños tienen azulejos con motivos florales muy desgastados, el secamanos existe pero nunca funciona.
Hay algo de pintoresquismo en este movimiento de los "bares de viejos". Antes de que fueran colonizados por los modernos urbanos, los "bares de viejos" estaban llenos de varones de +60 años, aficionados al carajillo, la faria y la partida de guiñote. Ahora mismo conviven las dos especies, en un simpático equilibrio que garantiza por el momento la subsistencia de los "bares de viejos" más allá de la efímera modernidad y del envejecimiento de la clientela.

viernes, 1 de febrero de 2013

Una canción de Los Planetas

Hoy necesito algo leve y amable. Tal vez canturrear una canción de Los Planetas para poner unas gotas de Fairy en este sucio charco de barro (este charco de barro o la mediocridad de la clase política española, el alcance insoportable de la corrupción, la brutalidad total del paro).

Ha entrado el sol por la ventana,
y han brillado en el aire
algunas motas de polvo.
He salido a la ventana
y hacía una estupenda mañana.