jueves, 31 de mayo de 2012

Crónicas desde Valderrobres II

Hoy he salido a caminar. Como la mañana ha sido calurosa, he esperado a esa hora de la tarde en la que el sol dora las piedras y refresca algo. Preguntando se va a Roma, así que preguntando he tomado un camino que me ha llevado por la ribera del río Matarraña hasta un pinar. En el monte de Valderrobres crecen plantas que gracias a mi padre conozco por sus nombres, olores y sabores: el hinojo, que sirve para aliñar ensaladas y salsas de yogurt; el romero, que es muy depurativo y del que salen ricas infusiones relajantes; el tomillo, que a mí me parece el orégano de la Península Ibérica. Al final me he decidido por un ramillete de mielgas y unas flores rosadas que desconocía. A punto he estado de arrancar unas bonitas varas que acaban en pompón, pero me he acordado que mi madre les llama ajos bordes. Y eso me ha echado para atrás como a un vampiro.


 

2 comentarios:

  1. Digna heredera de las deliciosas "angelinas"!
    Un abrazo de Pilar i mio.

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  2. Gracias! Teníais razón: se está muy bien por aquí.Un abrazo enorme

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