jueves, 24 de mayo de 2012

Crónicas de primavera en Valderrobres I


Por los caprichos de las listas de secundaria, esta primavera he acabado exiliada en el pueblo turolense de Valderrobres. Instalada en un vetusto apartamento con viguetas de madera y muebles de estilo rústico, husmeo desde los balcones los movimientos de los grupos de turistas que cruzan el puente de piedra. Y recuerdo con una mezcla de cariño y espanto mi época de guía para grupos de jubilados.
A ratos, tengo que pararme a pensar qué hago aquí, si estoy trabajando o pasando la primavera en unas deliciosas vacaciones rurales. Pronto, los exámenes por corregir o las clases de Historia por preparar, me sacarán del ensueño. También la soledad, que a ratos es un dulce levemente amargo.

Hoy he visitado la biblioteca y he cogido una película de Ken Loach y un libro de poesía de Pablo García Baena.  Luego me he ido a una terraza, al borde del río y he tomado un cortado mientras escuchaba pájaros y conversaciones en dialecto catalán. Por comenzar de alguna manera.

3 comentarios:

  1. Las primavera en vall-de-roures han de ser una delicia. Recibe un cariñoso saludo de Pila ry mio. Espero que nos veamos muy pronto y que tengas muy buenas expewriencia que contarnos.

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  2. Parece una buena forma de comenzar...a pesar de la soledad.beso

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  3. El Bajo Aragón es la tierra más bonita del mundo. Madre y siempre madrastra. Pero bonita, qué cojones.
    El Mestizo

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