sábado, 7 de abril de 2012

Semana Santa

Que la Semana Santa, para la mayoría de los españoles es una fiesta desprovista de tuétano religioso, es algo que he comprobado estos días de vacaciones. Basta dejarse llevar por el sonido poderoso y batuquero de ciertas cofradías de tambores, que incita más al bailoteo que a la piedad. Escuchar a una abuela decir que le va a poner a su nieto el "disfraz" de nazareno. Contemplar los postizos de peluquería posmoderna que lucen algunas imágenes.
Comprendo tanto a los devotos religiosos que ven en la Semana Santa una época de recogimiento y luto como a quienes disfrutan con la bullanga y la exaltación ruidosa de lo popular. Afortunadamente, España es grande y hay para todos.
Entretanto me asomo a la ventana y contemplo un pequeño calvario del siglo XXI: por la cuesta de las Bodeguillas, una mamá carga con la cruz de nazareno de su hijo de 2 años.

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