domingo, 12 de febrero de 2012

Anidar en un árbol

Demasiadas despedidas. Esta vez, han sido tan solo cinco meses, pero marcados por unas circunstancias excepcionales que han hecho del tiempo algo elástico, picante y dulce como una pastilla de chicle de menta.
Cuesta decir adios al paciente Javier, a los afables José Luis G. y José Luis O., a la alegre Fátima, a Ana B., Manuel L., Mavi, Esther, Ana L., Isabel V., Asun, Susana, Pilar C., Eloísa, Isabel, Pilar L., Carmen, Alejandra, Rubén, Jesús, Luis, Rosa, Luis y Juan Carlos. Sin olvidar además los 45 nombres y apellidos que hacen de la docencia una gimkana que gusta tanto como agota.
Echar a volar de nuevo es más fácil con la sensación de haber anidado en un árbol.

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