martes, 1 de noviembre de 2011

A Félix Romeo

A Félix Romeo lo conocí a raíz de organizar un taller literario en Ateca. Me pareció un hombre afable, pero de palabra fuerte y firme. Nos hizo escribir sin piedad, como si fuera un capataz. Se llevó una bolsa llena de caramelos y chocolates atecanos para Lina, su novia, aunque yo sé que eran para él, se veía a la legua que era un goloso. 
Después, muchas veces lo vi en Zaragoza y se preocupó siempre por mí y por Octavio, pero sobre todo se preocupó por saber de aquel pequeño cenáculo literario que habíamos creado en Ateca con el germen sembrado por Félix y otros escritores zaragozanos.
María Blasco, que participó activamente en aquel taller, y que quedó impresionada, como yo, por la figura de Félix Romeo, ha hecho este video de homenaje.
Dedicado a Félix con todo el cariño atecano.

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