miércoles, 23 de noviembre de 2011

domingo, 13 de noviembre de 2011

Alquilar piso

Estos días, buscando piso para alquilar, nos metemos en las casas vacías que han dejado otros. Observamos los agujeros que se hicieron para colgar cuadros y cortinas, los roces en las paredes pintadas, el óxido en los armarios escurreplatos.  Ninguna casa es acogedora al primer vistazo: en todas hace un poco de frío y hay algún cable suelto que da sensación de huída apresurada. Olisqueamos los restos de otras vidas: hay casas que huelen a rancio, otras a pintura fresca. Nunca huele a tarta de manzana horneada ni a regaliz, como huele en mi casa de Ateca. 
Que una casa es una caja, ya lo dijo Ángel Guinda. Recuerdo su irónico poema “Cajas”, que leímos en clase de Lengua hace un par de semanas con mis alumnos (y que, como yo esperaba, les gustó mucho):
Cajas
Lo diría una indígena y tendría razón.
“Ustedes tienen la vida organizada en cajas.
Nacen y les depositan en una cajita,
su casa es una caja, y las habitaciones
son cajas más pequeñas.
Suben a la casa en una caja,
bajan a la calle en una caja.
Viajan en una caja.
Duermen y hacen el amor sobre una caja.
A través de una caja ven el mundo.
Cambian de casa: lo meten todo en cajas.
Los Bancos y las Cajas hacen caja.
Y cuando mueren les introducen también en una caja.”
Todo está hecho para que encajemos.
Nos encajan la vida.
Algunos no encajamos, y nos desencajamos.

martes, 1 de noviembre de 2011

A Félix Romeo

A Félix Romeo lo conocí a raíz de organizar un taller literario en Ateca. Me pareció un hombre afable, pero de palabra fuerte y firme. Nos hizo escribir sin piedad, como si fuera un capataz. Se llevó una bolsa llena de caramelos y chocolates atecanos para Lina, su novia, aunque yo sé que eran para él, se veía a la legua que era un goloso. 
Después, muchas veces lo vi en Zaragoza y se preocupó siempre por mí y por Octavio, pero sobre todo se preocupó por saber de aquel pequeño cenáculo literario que habíamos creado en Ateca con el germen sembrado por Félix y otros escritores zaragozanos.
María Blasco, que participó activamente en aquel taller, y que quedó impresionada, como yo, por la figura de Félix Romeo, ha hecho este video de homenaje.
Dedicado a Félix con todo el cariño atecano.