miércoles, 13 de julio de 2011

El embalse de la Tranquera

Hace unos días escuchaba en la radio que el embalse de El Grado (Huesca) “abre sus compuertas” a los visitantes. Digo bien, sus compuertas, porque lo que el ayuntamiento de El Grado y la Confederación Hidrográfica del Ebro proponen son visitas al interior de esa imponente presa que embalsa las aguas del Cinca. Está bien tomar nota de este tipo de iniciativas, reivindicar la desconocida arquitectura hidráulica e industrial española. 

Yashica. Filtro y revelado cruzado.
Aprovecho para hacer un poco de historia, y recordar mi querido embalse de La Tranquera, en los términos municipales de Carenas, Ibdes y Nuévalos.  Se construyó entre 1952 y 1969, siguiendo con la política hidráulica y desarrollista del franquismo. Actualmente sus instalaciones se encuentran en buen estado, y continúan realizando su imprescindible función de abastecimiento de agua de riego a toda la vega del Jalón. Lo que se ha degradado es su uso lúdico y deportivo: merenderos, choperas y embarcaderos. Lejos quedan los bulliciosos domingos de parrillada, baño y chopera en los años ochenta y noventa; las prósperas urbanizaciones y un camping que se construyeron en su entorno. Y los proyectos de un parque acuático en el término municipal de Nuévalos. Mucho ha tenido que ver la sofisticación de los gustos, la proliferación de piscinas municipales y la prohibición de hacer fuego en verano. 
Aun así, algunos seguimos fieles a sus aguas y sus orillas. Y ahora esperamos que también nos abra sus compuertas.

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